Una pisada ensangrentada. La huella de una zarpa pesada que aplasta. Que marca. Que incluso puede matar.
El sigilo esquivo tras tu espalda escondido. Observando, vigilando. Buscando la entrada directa al centro de un corazón puesto a prueba.
¿Pero a la bestia podrás derribar si encuentra una puerta por la que a tu corazón llegar? ¿con tu espada en dos al monstruo antes partirás?
Si lo consigues, herida pero no muerta volverá al sigilo en tu espalda.
Pero aun así no bajes la guardia, ya que no se rendirá.
La oscura bestia esperará su próxima oportunidad, es su naturaleza, y en tu mano está el nunca dejarla pasar.

