MI OBLIGACIÓN.
No comprendí lo oscuro de su interior, pero supo cuando llego.
Lo supo desde el primer momento que lo vio, aun así, no por ello me era menos perturbador.
No entendía, no.
No sabía, no.
Toda claridad arrasada, desperdiciada.
Sabes por que, y a la vez, no lo comprendo.
Todo corazón ilusionado borrado, apartado, tirado.
Eso no es lo que quieres, pero continuas, sigo y lo hago.
Que inservible resulta ser la cosa a la que no le das valor. La cosa que podría una vez haber sido mi preciada posesión.
Un desperdicio abrumador que enrojece de quien lo permite hasta la mas profunda capa de piel, y en llamas de cólera me quemo.
Mata la mentira hecha de sonrisas fijadas en ojos azules de muñecos estériles.
No quiero tu cara fría, esa que no deja entrar la brisa.
La obligación es mía, pero no soy tu amiga.
Y mis ojos castaños tapo cuando te tengo de frente, porque correría hasta la muerte para no verte.
Se que la obligación es mía, pero no te quiero en mi vida.
Tu desperdicias arrasas borras apartas y tiras.
Yo siempre guardo.
Tengo muchos tesoros que tu tiraste sin pensarlo.